23.5.13

Los jueves decoramos: Mür café en Madrid

Hace un par de meses estuve tomando un brunch en el Mür Café con los sospechosos habituales. Es una cafetería especial, en pleno centro de Madrid, justo en frente de la Plaza de los Cubos y me encantó la decoración.

Como muchos locales abiertos en la última hornada deseosos de atraer a los hipsters, aquí nos encontramos una decoración sobria en la que predomina el blanco de las paredes y de la carpintería. En la parte de arriba hay mesas y sillas para poder disfrutar sentado de sus brunchs y de sus cocktails y en ella se mezclan varios estilos con un resultado bastante bueno.


Fotos de Mür Café, Madrid
Esta foto de Mür Café es cortesía de TripAdvisor

Al fondo del todo está el inevitable sofá chester con un baúl en el lugar de una mesa baja. Esta decoración puede quedar más o menos bien en una casa (a mí me gusta aunque no sepa dónde meter las piernas) pero para una cafetería es un poco difícil tomar unos huevos benedictine sin mancharte.

Solo podría ser más hipster si hubiera una mesa de formica
Imagen vía Don't stop Madrid
En la planta baja, tenéis expuestas las tartas con otro sofá chester y más mesas. No falta alguna pizarra con tizas y las paredes blanqueadas para darle ese toque shabby chic que tanto gusta.

Si os animáis a conocerlo, tenéis todos los datos en su página. Me dicen que los cocktails también están buenos aunque yo no los probé. Eso sí, si queréis brunch lo mejor es que reservéis con antelación y que seáis puntuales, que si no le darán vuestra mesa a otros.

Para los que vayáis con niños es un poco infernal si son pequeños como la heredera, ya que ella quería explorar y por poco se nos cae por las escaleras. Para peques un poco más mayores mucho mejor, hasta nos prestaron juguetes con los que entretenerla. No tienen un espacio especial para carritos.

22.5.13

Cuando me robaron la línea telefónica (y ya)

Ayer os contaba que hace cuatro años me robaron la línea telefónica con el truco de cortar un cable y empalmar otro (truco que, según me dijo, solo está al alcance de profesionales o de gente con mucho tiempo libre para investigar qué cable empalmar). Conseguí un papel firmado de hombre teléfono diciendo que un malvado me había robado la línea, así que me fui con el corazón esperanzado a la comisaría a poner la denuncia ya que Orange me cobraba otros ciento y pico euros para volver a ponerme la línea que había anulado mientras solucionaba mi problema.

En la comisaría me escucharon con paciencia pero me dijeron que ni iban a investigar ni nada, que si no era un delito violento ellos no se metían. De nada sirvió que les explicara que sí que había habido violencia, contra mi valioso cable proveedor de Internet. Así que ya lo sabéis: si os roban la línea a la Policía le da igual, aunque tengáis que pagar más de 200 euros entre unas cosas y otras ya que no se considera que os ha robado el vecino sino que estáis pagando lo que os merecéis, malvados capitalistas que están todo el día incomodando a las telefónicas con absurdas demandas.

¿Que te ha pasado qué?
Espera que lo apunto con mi máquina de escribir invisible.
La semana siguiente me iba de vacaciones, y el último día antes de irme me llegó a casa la facturs con las llamadas de mi amistoso vecino. Resulta que el pollo se había dedicado a llamar a tres números de móvil distintos de Marruecos y a un par de fijos, en llamadas de más de una hora por un total de 130 euros.

Al final, jamás averigüé cuál fue el vecino que me robó la línea, ya que en mi bloque, de 30 casas, había por lo menos seis vecinos marroquíes con los que, repito, jamás tuve ningún problema. No sé si es muy común que te corten la línea para hacer llamadas pero bueno, al menos queda por escrito por aquí y si le pasa a alguien más ya sabe, por ejemplo, que la Policía no va a mover ni un dedo.

Como último recurso, puse un cartel digno de Drama en el portal en la puerta de mi casa con los números de teléfono que tenía, afirmando que los tenía la Policía (cosa que era cierta) y que cualquier día irían a por el ladrón. El cartel no duró puesto ni dos horas, porque cuando salí a sacar la basura ya no estaba.

Tardaron dos semanas en devolverme la línea de teléfono de Orange y poniendo una reclamación me devolvieron el dinero del restablecimiento de la línea cortada. Eso sí, el dinero de las llamadas a Marruecos jamás volvió.

21.5.13

El capítulo de cuando me robaron la línea telefónica

Repesco esta rica anécdota, que me sucedió hace cuatro años mientras tenía el blog en barbecho por si a alguien le sirve. Doy por supuesto que esto fue un hecho aislado y que tuve malísima suerte, pero bueno, allá va:

Corría el año 2009, yo vivía en un minipiso y no entré a vivir en él hasta que no me pusieron línea telefónica. Cuando me sucedió lo que os cuento hoy ya llevaba viviendo en la casa un año y medio y jamás había tenido el más mínimo problema con los vecinos porque soy una chica pizpireta, educada y siempre saludo en las escaleras por si algún día me declaran psicópata para que los vecinos tengan algo de lo que hablar.

Resulta que una noche noté que no tenía Internet ni línea de teléfono. Era la 1 de la mañana así que no le di importancia, pensé que podía ser una avería y me fui a acostar sin pensarlo mucho. Al día siguiente cuando me levanté, tenía de nuevo línea e Internet, así que lo olvidé durante la jornada laboral.

El problema fue que cuando volví por la tarde la línea me iba y me venía. Tenía un teléfono Domo tal que así:
Bueno, el mío tenía algún desconchón porque Fujur lo lanzaba desde el mueble al suelo.
Como dice la marca de agua, imagen vía Todocolección
En su pantalla, si estaba conectado, se veían letritas, pero cuando no tenía línea no aparecía nada, como veis en la imagen. Esa semana el teléfono e Internet iban y venían, pasó el fin de semana sin muchas interrupciones pero el lunes ya no había línea desde que me levanté. Me fui al trabajo pensando en llamar a averías por la tarde pero en mitad de la mañana me llamaron:

Operadora de Orange: ¿Es usted la propietaria de la línea 555 555 555?

Patch medio dormida tras la reunión del lunes: Sí, la misma.

ODO: ¿Ha estado haciendo llamadas raras últimamente?

PMDTLRDL: ¿Quién lo pregunta? ¿Raras para quién? No, que yo sepa no he hecho llamadas raras.

ODO: Es que tiene usted ahora mismo un consumo de más de 150 euros en llamadas a teléfonos móviles del extranjero, y es un comportamiento poco habitual que queríamos comprobar con usted.

Patch despierta de pronto alucinando pepinillos: ¿Cómo?

ODO: ¿Vive usted sola?

PDDPAP: Sí. Bueno, vivo con un gato, pero no sabe llamar por teléfono. (Aquí empecé a sentirme idiota perdida).

ODO: ¿Y qué hacemos? Le podemos cortar la línea del todo mientras revisa la incidencia o seguir adelante con el servicio.

PDDPAP: ¡Que le corten la cabeza! Sí, sí, córteme la línea del todo y llamaré a los de Telefónica para que me la revisen.

(En realidad la última parte de la conversación fue más larga pero os la ahorro para no cansaros).

El día siguiente se presentó un amable técnico de Telefónica (a partir de ahora hombre teléfono), que comprobó que dentro de mi casa la instalación estaba correcta, y se bajó al sótano de mi edificio para comprobar el cuadro de cables de teléfono que por lo visto hay en todas las casas y cuya llave la suelen tener solo el presidente de la comunidad y hombre teléfono. Esa caja de cables tenía esta forma pero con muchos más cables, mucho más oscuro y mucho más feo, y además estaba forzada:


Pero con muchos más cables. Resultó que mi cable había sido cortado y que habían empalmado mi cable con el de un vecino que hombre teléfono no sabía. O sea, que había un pavo que había estado usando mi línea como barra libre de llamadas a móviles extranjeros.

Como hombre teléfono solo podía ir a mi casa en mi horario laboral, fue mi madre la que le estuvo en esta parte de mi aventura. Aquí hubo una charla con el típico vecino cotilla que sospechaba de otro, que precisamente vivía justo enfrente de la caja de cables pero como no puedo probarlo y no estuve presente en la charla (sí que me fui a ver la caja de teléfonos a ver qué pinta tenía), vamos a pasarlo por alto.

La broma me iba a costar, de momento, más de 100 euros por lo que me había dicho la operadora, así que tenía un enfado de mil demonios.

Como me está quedando muy largo, os cuento el resto de la aventura mañana para no aburriros.

20.5.13

Los accesorios de los carritos, otra "burra" que nos intentan vender a las madres

Hola, amigos, ha llegado el momento de sincerarme.
Hola, Patch, sincérate que hace mucho que no nos reímos de ti contigo.

El caso es que soy madre primeriza y madre caprichosa, y hay muchas cosas que veo en las tiendas de bebés que se me antojan. Últimamente me ha dado por los carritos y constantemente me pregunto si la heredera irá cómoda, o si en mis periplos maternales me sucederá alguna situación para la que no estaré preparada. Y es que las marcas piensan en todo:

1. ¿Y si de pronto me dan ganas de tomarme un frapuccino, voy con el carrito y claro, conducir el carrito con una mano es de working class y necesito posarlo en algún lado?


Pues resulta que existen los portavasos, para que puedas ir paseando a tu prole mientras te refrescas. Bonus track! Este artilugio es de las sillas Stokke y puedes ajustar el manillar a la altura que más te convenga, por lo que si lo pones bien puedes ir bebiendo y conduciendo a la vez. ¡Todo son ventajas!

2. ¿Y si además del frapuccino me quiero comerme unos altramuces que saben muy ricos junto con la vainilla?

¡Ningún problema! En esta bandeja para snacks de Bugaboo tienes un hueco para tu vaso y otro para guardar los altramuces. La bandeja es giratoria para que no estorbe a tu prole cuando se sube y se baja y además se puede meter en el lavavajillas, ¿acaso no es un gran sacacuartos el deseo de toda madre hecho realidad?


2. ¿Y si me persiguen los paparazzi intentando captar una imagen exclusiva de la heredera sin pagarme derechos de autor?


Pues nada mejor que este burka para carritos parasol que protegerá a tu bambino de cualquier atisbo de relacionarse con el exterior. Este es de Bugaboo y lo hay en muchos colores, para que tu cuqueidad no disminuya mientras lo usas. También vale para bebés feos.

4. ¿Qué padre no se ha sentido tentado a usar el carrito de su bebé como carro de la compra? Pero lo cierto es que los que llevan una barra horizontal son más difíciles de usar para colgar cosas ya que las bolsas están mal hechas y se empeñan en tener las asas cerradas sobre sí mismas?


Este gancho tan apañado conseguirá multiplicar la capacidad portadora de vuestro carrito. Eso sí, recordad que si ponéis más peso detrás de lo que pesa vuestro bambino podéis acabar con el invento volcado y el niño con la fontanela por el suelo.

5. Y si tengo dos hijos pero odio al mayor, ¿cuál es la manera más fácil de librarme de él usando mi carrito?

¡También hay un complemento para eso! Este bonito patinete, que lo venden casi todas las marcas, conseguirá, solo dándole instrucciones al primogénito de que se suba, que te libres de él muy rápidamente, basta con confiar en su equilibrio. ¡Basta ya de sufrir los incesantes por qués! ¡Quédate solo con tu hijo más bebé y más mono! No apto para mamás bracicortas como yo.

Bonus track: ¿Y si quiero llevar a mi hijo en el carrito de la compra pero me da mega asco porque la lechuga que hay en su fondo no tiene buena pinta y a saber los gérmenes que anidarán el él.


¡Sheldon Cooper, este cubrecarritos de la compra es para ti!

17.5.13

La fascinación por los bodegones

Lo admito, soy una friki del Museo del Prado y me invento excusas en cuanto tengo dos o tres horas libres para perderme por sus pasillos. Es una afición que te puede salir cara, a unos 14 euros si tienes que pagar la entrada completa, aunque por suerte siempre hay trucos para ir gratis como ir a partir de las 6 entre semana o a partir de las 5 los domingos.

A este lo llamaremos "mi jarra favorita y alimentos altos en fibra"
A lo que iba, al principio los cuadros que más me gustaban eran los de mitología; me encantaba descubrir a Danae y aprender por qué estaba tan contenta de la lluvia dorada de oro esa que le caía; o conocer por qué estaban tan contentas las Tres celulíticas Gracias y le hacía poco caso a los bodegones. Hace un par de años, en una visita al Thyssen me explicaron que los bodegones eran un género popular y que lo compraban los ricos (pero poco) como una opción más barata que los retratos.

Este es "mi jarra favorita y un pan tapando el pez que me salió mal"
Por lo visto, los pintores tenían en sus talleres un "ajuar para bodegones" y el que les contrataba elegía qué platos (o jarras) salían en el cuadro. También se podía elegir la comida. Estos bodegones luego se ponían en el zaguán, donde solían esperar las visitas, que podían hacerse una idea del poderío de la casa en función de cuántos elementos había en el dibujo.

Ahora tengo un nuevo hobby que es ver cuadros y descubrir cómo era la vajilla del pintor. Este post está ilustrado por cuadros de Luis Meléndez:


Este es "mi jarra favorita y los membrillos amenazadores de quesos"
Viendo estos cuadros, no puedo dejar de acordarme de mis amados bloggers de gastronomía y no dejo de preguntarme cuántos platos cuquis albergarán sus alacenas.
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