19.2.12

Receta de magdalenas de Nutella a la Patch

Resulta que desde que me mudé no tenía horno y vivía en un mundo de tristeza y desolación. Hace un par de semanas vinieron unos señores muy majos para cambiarnos la cocina y aproveché el despiste de mi compañero de piso para pedirme a los Reyes Magos un horno fantabuloso con el que dar rienda suelta a mis ansias culinarias reposteras.

Como mi recetario de postres se limita al bizcocho de yogur (que me sale muy rico) ayer quería probar algo diferente y opté por unas magdalenas de Nutella que había visto en Directo al Paladar. Los ingredientes son:


Y tres huevos que se me olvidó ponerlos en la foto. Para hacer la masa para doce magdalenas (aunque a mí me salieron 22 pequeñas) se mezclan: 12 cucharadas de harina, tres cuartos de taza de azúcar (pensad que luego la Nutella da mucho dulce). Cuando esto lo tengáis líquido, añadid 3 huevos (yo puse 4), esencia de vainilla (esto lo puse pero no tengo muy claro si lo volvería a poner, me parece que da un sabor un poco artificial), una taza y tres cuartos de harina y un par de cucharadas de levadura Royal (aquí puse dos pero creo que para otra vez pondré más a ver si me quedan más esponjosas). Probablemente, en próximas versiones de la receta le pondría algo de leche para que me queden un poquito más esponjosas. Nos tiene que quedar una cosa parecida a esta:

Cuando ya tenemos la masa sin grumos llega el momento de:
a) Precalentar el horno a 220º
b) Empezar a rellenar los papeles de magdalenas

Para rellenar los papeles, usad una cucharada grande y poned al menos dos cucharadas en cada molde, ya que yo puse una sola y me han quedado un poco pequeñas. Sobre la masa, poned una cucharadita de Nutella que podéis mezclarla con ella o, como yo, dejar el pegote y a ver qué tal. En la bandeja del horno separad las magdalenas por si os megacrecen y comienzan a hacer bollos siameses, que pueden tener su diversión pero puede que no sea el resultado que queréis. Cuando tengáis esto:


Es el momento de meterlas en el horno durante, digamos, 15 minutos (seguimos a 200º). Lo ideal es que cuando lleguéis a los 15 minutos le echéis un ojo a ver si ya están doradas por arriba, en cuyo caso hay que introducir un palillo o un cuchillo para comprobar si la masa está hecha por dentro. Sabréis que la masa está hecha por dentro cuando el cuchillo salga limpio (limpio grasoso, no limpio lleno de Fairy que nos conocemos).

El resultado debería parecerse a esto:


Si alguno se anima, que me cuente qué tal fue. Yo por mi parte creo que tengo que seguir experimentando porque me han quedado más duras de lo que me gustaría, intuyo que porque las dejé demasiado tiempo en el horno y por la mantequilla, tal vez si para la próxima les añado algo de leche...

27.1.12

El monólogo de la viejuna cotilla de la peluquería

Retomo uno de los temas favoritos de los lectores más antiguos de esta mi humilde morada: las viejunas. La que hoy nos ocupa llegó a mi vida ayer cuando fui a la peluquería a librarme de mis pintas de náufrago.
A veces no basta con ir al peluquero. A veces te tienes que encomendar a algún
santito para que no te haga ningún destrozo
Suelo ir siempre a la misma peluquería ya que he encontrado a un peluquero que me trata bien y suele acertar. El caso es que cuando llegué estaba ocupado con una viejuna a la que le estaba haciendo la permanente (o algo con rulos y peines). Me dijo que me esperara y cuando acabó de ponerle los rulos, me acerqué para que me cortara el pelo.

Antes de ponerse conmigo, le puso a la señora el secador-casco con el que Leticia Sabater hacía una máquina de la verdad (que por lo visto se llamaba Truth Meter Vap). El caso es que como hacía mucho que no le veía estuvimos hablando largo y tendido y por unas cosas o por otras acabamos hablando de cuando trabajé en la cadena amiga. Ese momento es el que aprovechó la viejuna para quejarse:

Viejuna Atusándose: Oye, que este secador está muy fuerte. ¿No me lo puedes bajar? No se oye nada...
Estos secadores son armas de aislamiento masivo
El peluquero le explicó que para que se le quedara bien el peinado no podía bajárselo mucho pero que se lo bajaba un poco para que estuviera cómoda. Seguimos hablando y le conté el episodio de cuando conocí a Jorge Javier Vázquez. Ahí vuelve nuestra amiga:

VA: ¿No llevo este secador puesto mucho tiempo? Mira que yo creo que otras veces me lo has puesto menos rato. Niña, ¿dices que conociste a Jorge Javier? Yo no veo Sálvame pero creo que discuten de mentirijilla.

Peluquero con enormes dosis de paciencia: No, aún no se lo puedo quitar, pero ¡resista! Le quedan cinco minutos. (Dirigiéndose a mí) ¿Entonces trabajar en la tele está bien? ¿Te gustaba?

VA: Yo es que no veo Sálvame pero el que peor me cae es Kiko Matamoros. Niña, ¿tú sabes si ese es periodista? ¿De verdad que no me podéis quitar el secador? Es que no puedo girar la cabeza...

Al final el peluquero se hartó y liberó a la viejita que aprovechó para darnos su charla sobre cómo ella no veía Sálvame, quiénes eran sus personajes (sic) favoritos y por qué ella pensaba que todos (Belén Esteban incluída) son periodistas. Yo no pude hablar mucho más, la viejuna acaparó toda la conversación desde el momento en el que le quitaron el secador.

9.1.12

Las medias antivarices: ese refinado instrumento de tortura

Por una serie de avatares médicos que aún no vienen al caso en este blog me han aconsejado ponerme medias antivarices en mis torneadas* piernas para mejorar mi circulación:
Estas son pero sin blonda, que luego me dicen que si voy de fresca buscando guerra
El primer escollo que me encontré cuando decidí adquirirlas es que, en contra de los más básicos mandamientos de la moda patchística, no las fabrican en alegres colores como rojo, azul o amarillo sino que solo están en marrón y negro. Vaya, unas medias que no gritan "esta noche vamos a sandunguear" sino más bien "soy una chica formal y podría contratarme, señor gerente". La salud es lo primero, así que decidí sacrificar mi look de joven pizpireta desenfadada y quedarme con las negras, que me pegan con más ropa.

Al día siguiente, como soy una chica muy obediente, decidí ponerme las medias a ver qué tal eran los milagros sanguíneos que prometían y para mejorar cuanto antes la circulación en mis miembros inferiores. El caso es que me senté en la cama, encogí las medias hasta el talón como vengo haciendo en los últimos 20 años desde que me las pongo sola y me las puse primero en el pie. Pero hete aquí que las medias son un invento del demonio, y las medias antivarices mucho más, porque no solo se retuercen con la fuerza de los mares sino que se empeñan en hacer pulseritas en lugares absurdos como en el puente del pie.

Primero traté de ignorar la pulserita que se me había hecho (total, iba dentro de la bota, ¿quién la iba a ver?) pero de pronto noté cómo los dedos de mis pies se ponían fríos a la velocidad del rayo. Me quité las medias a toda velocidad y vi que se me estaban empezando a gangrenar. De hecho, creo que mi relación con el dedo gordo del pie se ha visto perjudicada desde este episodio totalmente involuntario. Vaya, sí que intervenían en la circulación las medias estas.

Volví a empezar de cero (no soy una chica de las que se rinde pronto) y me di cuenta de que o bien a) mi talla de medias había aumentado dos números desde la última vez o b) las medias antivarices son un invento de tortura femenina a la altura de los tacones de aguja o la elección de los bolsos de fiesta. No había manera de que subieran, se me quedaban enganchadas en la rodilla como en el capítulo de Ross y sus pantalones de cuero.

Sacando fuerzas de flaqueza conseguí ponérmelas y no os voy a mentir: las aguanté una hora. Menos mal que estaba en casa y pude quitármelas sin tener que quedarme en piernas en un lugar público porque os prometo que las habría quemado si no hubiera sido por su elevado precio. Os prometo que les daré otra oportunidad, aunque no sé si será en esta vida o en mi próxima reencarnación. Mientras disfruto comiendo ajos que me han dicho que van bien para la circulación.


* Cuando escribo torneadas, pensad en la carne de los kebaps y lo torneada que está sobre todo cuando la ponen en el pincho que gira.

21.12.11

Ocho años en un suspiro


Al borde de la Navidad, que ya vemos asomarse entre turrones, hoy hago un pequeño alto en el camino para contaros que este blog cumple ocho años desde que empezó a publicarse. Por aquel entonces yo estaba en el último año de carrera y trabajaba como becaria en sitios donde no podía firmar lo que escribía, por lo que en cuanto me hablaron de lo que es un blog tuve que lanzarme a la aventura, ¿qué estudiante de periodismo se puede negar?

No voy a hacer balance del último año porque sé que lo mejor viene en 2012, y si no estad atentos. Como no me quiero poner más moñas, aquí os dejo diez de mis entradas favoritas sobre todo para aquellos que sois nuevos y no seguís este tinglado con frecuencia:
  1. La confesión de las croquetas
  2. Si lo de las croquetas os ha parecido bonito, esperad a leer mi paranoia historia con los yogures
  3. Vergoña italiana al intentar meter una pistola de madera en un avión 
  4. Otra de mis manías: Baby Feber
  5. Dominando el fuego y otros elementos con gracejo y desenvoltura
  6. Historias de viejunos, que siempre dan color a la vida
  7. El Príncipe me besó pero no hubo química
  8. Fujur llega a mi vida, y toma posesión de ella
  9. Vendedores sandungueros (atentos a ellos en Navidad)
  10. Y por sacar algo de series, de lo que hablo de vez en cuando, el mejor episodio de Friends
En breve más patchiaventuras para niños y mayores.

8.12.11

Motivos para ver Breaking Bad (sin spoilers)

Esta semana he acabado de ver Breaking Bad... serie que empecé a ver hace menos de un mes. Hasta ahora han sido cuatro temporadas, y aunque se supone que el año que viene vendría una quinta, yo no me lo creo hasta que no lo vea. Ver Breaking Bad tiene muchas ventajas:

Señores ligeritos de ropa, al menos un par de veces cada temporada.

Aprendes nuevas y emocionantes recetas de cocina. Y cómo protegerte para que no te salpique el aceite mientras fríes las cosas, que eso da mucho coraje.

Descubres lo que quieres ser de mayor (calva y millonaria porque tener pelazo y ser pobre no sirve de nada).

Te inspiras para buscar ropa para la próxima temporada (os adelanto: el turbante es un must).

Bueno, y el argumento también está bien, ojo.

Eso sí, si no habéis visto nada, os recomiendo que no hagáis una búsqueda en Google Images porque os hacen un megaspoiler del final de la última temporada.

28.11.11

El misterio de los cereales insípidos

No lo voy a negar: soy una gran clienta del Mercadona. Es más, no solo soy una gran clienta sino que también soy una gran prescriptora: soy fan de sus congelados, de su suavizante con olor a bebé embotellado, de su arena de gato y de sus quesos pero esta semana he tenido una tremenda decepción con estos cereales:


En principio, nada en su envoltorio hacía presagiar la tragedia cuando los compré, ya que me gusta el chocolate y me gustan los cereales redondos, y ambas cosas estaban garantizadas en la caja, desde el mismo nombre de la marca: Choco Balls. En las letritas de al lado del tazón te aseguran que este desayuno es:

  • Sin gluten
  • Sin aromas artificiales
  • Sin conservadores 
  • Sin colorantes
Pero se les había olvidado poner un detalle fundamental, es que los Choco Balls no tienen sabor. Os lo prometo: los echáis en la leche y, aunque permanecen duros y crujientes mucho tiempo, no saben a nada. El chocolate se queda todo en el líquido (aunque tampoco le da un gran sabor) y en el fondo acabas comiendo una masa crujiente e insípida. Lo peor de todo es descubrir el secreto de los cereales un lunes y tener que acabarte los que te has puesto en el tazón porque eres una persona mayor que no puede decir "esto no me gusta" y tirarlos a la basura.

Vaya en la defensa de los supermercados que los cereales que se llaman Placer rellenos de chocolate sí que están mega ricos, lo ideal es tomarlos con leche caliente (porque no todo iba a ser malo).

8.11.11

Exigencias de Fujur a los candidatos a presidente del Gobierno


Fujur anoche no se perdió el debate electoral y aunque aún no sabe a quién votar, sí que tiene claras cuáles son sus prioridades. Si queréis que él vote a vuestro partido, estas son sus exigencias:

  • Comida de lata al menos dos días a la semana. El pienso al principio es divertido pero acaba cansándote cuando llevas 3 años comiéndolo.
  • Mimos mañaneros y nocturnos. A medio día dice que no necesita mimos, más que nada porque es el momento en el que aprovecha para echarse la siesta.
  • Un teléfono para él solo, dice que con él hará las llamadas necesarias para que siempre tenga arena limpita y pienso de sobra por si le entra hambre a media noche.
  • Bolas de papel de aluminio y ovillos de lana a elegir según el día de la semana: lunes, miércoles y viernes amarillo, el resto de días azul.
  • Política de ventanas abiertas: exigencia de tener las ventanas abiertas todos los días del año independientemente del frío o del calor. Es la única manera de vigilar la calle como es debido.
  • Restricción de los viajes hasta su eliminación. Eliminación también del transportín y todo lo que él conlleva: visitas al veterinario y familiares. La vida gatuna es más feliz sin transportines.
  • Impuesto sobre el corte de uñas. Cada vez que se corten las uñas a un gato, el amo deberá pagar un impuesto en latas de comida para su desagravio por importunar al minino.
¿Vosotros ya sabéis a quién votar?
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